Uveítis

  • Uveítis es un término general para describir la inflamación de una capa interna del ojo que se llama la úvea. La úvea es la capa media del globo ocular y está formada por  estructuras vasculares pigmentadas que incluyen el iris, el cuerpo ciliar y la coroides. Por ello casi cualquier parte del ojo puede afectarse. 

    Según el sitio anatómico inflamado las uveítis se clasifican en:     

    • Uveítis anteriores cuando la localización primera de la inflamación es la cámara anterior. Las uveítis anteriores pueden tener una amplia gama de manifestaciones, desde un ojo blanco, tranquilo con baja reacción inflamatoria sólo aparente en una exploración minuciosa, a un ojo rojo doloroso con inflamación severa o moderada.    
    • Uveítis intermedias cuando la inflamación predomina en el vítreo- el líquido del interior del ojo. Se manifiesta clínicamente como visión de moscas volantes y el ojo no suele estar rojo. La pérdida visual en esta localización suele ser resultado de edema macular crónico o menos frecuentemente de la formación de cataratas.
    • Uveítis posteriores cuando la inflamación se localiza primariamente en la retina o la coroides con grados variables de actividad celular en el vítreo. 
    • Panuveítis cuando la inflamación afecta a todas las estructuras descritas anteriormente (la cámara anterior, el vítreo y la retina o coroides simultáneamente), sin que haya un sitio predominante de inflamación. 

     

    Las uveítis, en función de la evolución de la enfermedad se clasifican en:

    • Agudas, cuando el episodio se caracteriza por un inicio brusco y una duración limitada que normalmente se resuelve en unas semanas o meses
    • Recurrentes, cuando se producen episodios repetidos separados por periodos de inactividad sin tratamiento de igual o más de 3 meses de duración
    • Crónicas, cuando la uveítis es persistente con periodos de recidiva en menos de 3 meses tras la retirada del tratamiento, por ello se deben realizar revisiones periódicas y tratamientos de larga duración individualizados en cada paciente.

    El campo de las uveítis incluye múltiples enfermedades, algunas de las cuales, están causadas directamente por agentes infecciosos, otras parecen ser inmuno-mediadas y en otros casos, son patologías limitadas exclusivamente  al globo ocular. Por ello, con el término uveítis los oftalmólogos describen un conjunto de patologías que pueden ser muy diversas entre si y que tienen en común la existencia de un proceso inflamatorio en el ojo.

     

    Síntomas: 

    Los síntomas de las uveítis pueden aparecer de manera progresiva o rápida y pueden ser, ojo rojo visión borrosa, visión de cuerpos flotantes o moscas, dolor ocular o alteración en el tamaño de la pupila. En función de la localización de la inflamación son más característicos unos síntomas u otros.  

    Algunas uveítis como por ejemplo las características de los niños y algunas uveítis crónicas pueden cursar con mínimos síntomas y sin ojo rojo por lo que es muy importante ser revisados por alguien especializado ante la sospecha de padecer estar enfermedades.   

     

    Pruebas diagnósticas:

    Como la uveítis puede afectar prácticamente a cualquier parte del ojo y a veces no da síntomas, en las revisiones con el oftalmólogo se podrán realizar, bajo su criterio, gran cantidad de pruebas:

    • una exhaustiva encuesta de enfermedades y síntomas generales,  
    • la agudeza visual 
    • la exploración con lámpara de hendidura, 
    • fotos del fondo de ojo ( retinografías), 
    • campos visuales, 
    • tomografías de coherencia óptica, 
    • pruebas de contraste para visualizar mejor los vasos de la retina y coroides( angiografía con fluoresceína o verde de indocianina). 
    • Además se podrán indicar analíticas sanguíneas, radiografías o interconsultas con otras especialidades.

    Es de vital importancia que si el paciente ha acudido antes a otra consulta traiga todas las pruebas e informes. Por todo ello suelen ser consultas largas.   

     

    Tratamiento de las uveítis

    El estándar de tratamiento y primer escalón de las uveítis no infecciosas son los corticoides ya sean  tópicos, regionales o sistémicos. Los corticoides son eficaces y deben ser reservados para determinadas situaciones específicas que pueden ser agrupadas en tres categorías terapeúticas: para el control de la inflamación postoperatoria, como terapia de inducción de otros tratamientos y  como tratamiento de procesos agudos e intercurrentes. A pesar de su gran eficacia están relacionados con importantes efectos secundarios, especialmente cuando su uso es prolongado.

    El siguiente escalón lo constituyen los fármacos inmunomoduladores (a veces llamados inmunosupresores) o ahorradores de corticoides. Su uso como fármacos de primera línea está indicado en determinadas patologías con grave repercusión de la visión y riesgo de la pérdida de la integridad anatómica del ojo. Sin embargo, a pesar de estas indicaciones específicas, estos fármacos están sobre todo indicados en casos de patologías que requieran terapia corticoidea crónica vía sistémica, pacientes con dependencia crónica a los corticoides tópicos y aquellos que requieran múltiples dosis de corticoide periocular.

    El último escalón lo constituyen los  fármacos biológicos moduladores de la respuesta inmune cuyo desarrollo tiene como objetivo la modulación del sistema inmune a través del bloqueo selectivo de citoquinas ( moléculas liberadas por las células) pro-inflamatorias involucradas en la patogenia de determinadas uveítis. Los más usados son los fármacos anti-TNF-α, como el infliximab o el adalimumab o los nuevos como el gomalizumab o el certolizumab. También existen anticuerpos selectivos contra otras citoquinas como el  o anti-IL-6R (tocilizumab).